Sonetos
Sonetos Que miran y no ven lo que están viendo?
Pues saben qué es lo bello, dónde hallarlo,
Más confunden lo peor y lo perfecto.
Si los ojos, la vista adulterada,
Echan anclas en pública bahía,
Con esa distorsión ¿por qué forjaste
Un señuelo que me ha torcido el juicio?
¿Por qué mi corazón ha de creerse
Dueño exclusivo de común terreno,
O mis ojos negar lo que presencian
Viendo bella una faz aborrecible?
El corazón, los ojos, han errado
Y hoy sufren esta peste de falsía.
Si mi amada jura que es sincera
Yo le creo aunque sé que está mintiendo,
Y así ve en mí a un joven candoroso
Que ignora las mundanas sutilezas.
Finjo creer que ella me cree joven,
Cuando ella sabe que pasó mi estío;
Doy crédito al engaño con simpleza
Y la simple verdad los dos callamos.
¿Mas por qué ella no admite su falsía,
Y por qué yo no admito que soy viejo?
Oh, estas farsas al amor complacen,
