Sonetos
Sonetos Los amantes no aman contar años.
Yo miento pues con ella, ella conmigo,
Y mintiendo halagamos nuestras faltas.
No me pidas que justifique el daño
Que infligen tus perfidias a mi alma;
Hiérame tu lengua, no tus ojos,
A la fuerza recurre, no a tus artes.
Di que amas a otro, más aparta
los ojos cuando estés en mi presencia;
No es preciso herirme con astucias
Si basta tu poder para aplastarme.
Así te excusaré: mi amada sabe
Que sus bellas miradas son hostiles
Y desvía de mí a mis enemigos
Para ponerme a salvo del estrago;
Mas no lo hagas; ya que estoy muriendo Que
tus ojos acorten mi agonía.
Sé cauta en tu crueldad: no abuses
De mi muda paciencia en tus desaires,
No sea que el dolor me dé palabras
Que den voz a mi herida lastimera.
