Sonetos
Sonetos Sin cuidarse del llanto del pequeño,
Tú persigues a quien volando huye
Mientras yo como un niño lloriqueo.
Mas si capturas a quien buscas vuelve,
Sé mi madre, bésame y arrúllame.
Y rogaré que colmes tu deseo
Si luego acudes a calmar mi llanto.
Dos amores, consuelo y sufrimiento,
Me rondan como espÃritus tenaces:
Angel bondadoso un varón rubio,
EspÃritu del mal una hembra oscura.
Por lanzarme al infierno, mi demonio
A mi custodio aleja, tentadora,
Y ansiando convertir al santo en diablo
Su pureza corteja procazmente.
Si mi ángel en diablo se ha trocado
No puedo asegurar, aunque sospecho,
Los dos lejos de mÃ, los dos amigos,
Que uno conoció el infierno de otro.
Mas sólo lo sabré con certidumbre
Si el ángel es purgado por el fuego.
