Sonetos
Sonetos
Una ninfa de Diana vio a Cupido
Durmiendo con la tea a su costado;
Tomó el fuego de amor, y apresuróse
A arrojarlo del valle en fuente fría,
Que inflándose en el sagrado fuego
Hirvió con un calor inextinguible
Y transformose en baño en que buscamos
Cura soberana a extraños males.
Mas la tea de amor volvió a alumbrarse
De mi amada en los ojos, y a encenderme,
Y el baño saludable me procuro,
Enfermo destemplado y sin remedio,
Remedio sólo hallara en esos ojos
Que a la tea amorosa dieron flama.
El dios pequeño, habiéndose dormido,
Al costado dejó su tea ardiente.
Acercáronse ninfas sigilosas:
De las castas doncellas la más rubia
A la mano del dios quitó la llama
Que legiones de almas ha inflamado,
Y quien es general de las pasiones
Desarmado quedó por mano virgen.
La tea fue empapada en fresca fuente
