Sueño de una noche de verano
Sueño de una noche de verano Bosque cerca de Atenas.
Entran un HADA por un lado y PUCK por otro.
PUCK.—¿Hacia dónde vagáis ahora, señor espíritu?
HADA.—Sobre la colina, sobre el llano, entre la maleza, entre los matorrales, sobre el parque, sobre el cercado, a través del agua, a través del fuego, por todas partes voy vagando más rápida que la esfera de la luna, y sirvo a la reina de las hadas para llenar de rocío sus verdes dominios. Las altas velloritas son sus discípulas. ¿Veis manchas en sus mantos de oro? Ésos son rubíes, regalos de hadas; en esas manchas viven sus perfumes, y tengo que ir a buscar allí algunas gotas de rocío y colgar una perla en la oreja de cada prímula. Adiós, ¡oh tú, el más pesado de los espíritus! Me voy. Ya nuestra reina y todo su séquito no tardarán en llegar.
