Sueño de una noche de verano

Sueño de una noche de verano

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

PUCK.—Has hablado con acierto. Yo soy aquel alegre peregrino de la noche; yo hago chanzas que hacen sonreír a Oberón, como cuando atraigo algún caballo gordo y bien nutrido de grano imitando el relincho de una potranca, y algunas veces me escondo en el tazón de alguna comadre, pareciendo en todo como un cangrejo asado, y cuando va a beber choco contra su labio y hago caer la cerveza sobre su blanco delantal. Suele acontecer que la tía más prudente, refiriendo un tristísimo cuento, me equivoca con su sitial de tres pies; me escurro al punto y cae a plomo gritando y se apodera de ella un acceso de tos. Entonces toda la concurrencia, apartándose los costados, se ríe y estornuda y jura que nunca se ha pasado allí hora más alegre. Pero haz sitio, que aquí viene Oberón.

HADA.—Y aquí mi señora. Desearía que se hubiese ido.

(Entran OBERÓN por un lado, con su séquito, y TITANIA por otro, con el suyo).

OBERÓN.—En mala hora os encuentro a la luz de la luna, orgullosa Titania.

TITANIA.—¿Y bien, celoso Oberón? Hadas, alejaos de aquí. He renegado de su lecho y de su sociedad.

OBERÓN.—Poco a poco, jactanciosa. ¿No soy tu señor?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker