Sueño de una noche de verano
Sueño de una noche de verano (Duermen TITANIA y BOTTOM. OBERÓN se adelanta. Entra PUCK).
OBERÓN.—Bienvenido, buen RobÃn. ¿Ves este lindo cuadro? Ya empiezo a compadecer su loco amor; porque no ha mucho, habiéndola encontrado tras del bosque, buscando golosinas para este odioso imbécil, la reconvine y tuve con ella un altercado; porque habÃa rodeado con fresas y fragantes flores sus peludas sienes; y ese mismo rocÃo, que en el cáliz de los botones parecÃa redondearse en perlas de oriente, se mostraba ahora como lágrimas con que las florecillas lloraban su afrenta. Cuando la hube reprendido a mi gusto y ella con humilde acento imploró mi paciencia, le pedà que me cediera al niño huérfano, lo cual hizo inmediatamente y lo envió con una de sus hadas para que lo condujera a mi mansión. Ahora que tengo al muchacho, corregiré el odioso error de sus ojos. Quita tú de la cabeza de este estúpido ateniense el disfraz que lo transforma, de manera que, cuando despierte junto con los demás, puedan regresar todos a Atenas, pensando que el accidente de esta noche no ha sido más que una cruel pesadilla. Pero antes libertaré a mi amada reina.
(Tocando con una hierba los ojos de TITANIA).
Sé lo que debes ser y ve como debes mirar. El capullo de Diana tiene este feliz poder sobre la flor de Cupido. Y ahora, Titania mÃa, despierta; despierta, mi dulce reina.