Sueño de una noche de verano
Sueño de una noche de verano Considerad, pues, que no venir sino a cansaros seria no venir a complaceros.
Nuestro verdadero intento es: todo por vuestro deleite.
No hemos venido aquí para enfadaros.
Los actores están dispuestos; y por su exhibición sabréis lo que debéis saber.
TESEO.—Este mozo no hace mucho caso de la puntuación.
LISANDRO.—Ha pasado por su prólogo como un potro desbocado, no podía detenerse. Gran enseñanza, señor: no basta hablar, sino hablar con propiedad.
HIPÓLITA.—Es verdad que ha repetido su prólogo como un niño su lección: todo sonidos y ningún discernimiento.
TESEO.—Su discurso ha sido como una cadena que se enreda; no faltaba un solo anillo, pero andaban revueltos.
(Entran PÍRAMO y TISBE, MURO, LUZ DE LUNA, y LEÓN, personaje mudo).
PRÓLOGO.
Gentil público. Quizá os admiráis de este espectáculo,
pero admiraos hasta que la verdad lo esclarezca todo.
Este hombre es Píramo, si queréis saberlo,
y esta bella señora es Tisbe, a no dudar.