Sueño de una noche de verano
Sueño de una noche de verano el muro y la pareja de amantes mientras estén aquí.
(Salen el PRÓLOGO, TISBE, LEÓN y LUZ DE LUNA).
TESEO.—Dudoso estoy de si habrá de hablar el león.
DEMETRIO.—No hay que dudarlo, señor. Puede muy bien hablar un león cuando lo hacen tantos jumentos.
MURO.
En este mismo sainete acontece que yo, de apellido Snowt, represento un muro;
un muro tal como deseo que os lo imaginéis;
que tiene un agujero, o sea, una grieta.
Por allí los amantes Píramo y Tisbe
se hablan a menudo muy secretamente.
Esta cal, esta piedra y este cimiento,
muestran que yo soy el muro, tal es la verdad.
Y estas aberturas de mi mano derecha y de mi izquierda
son las grietas por las cuales cuchichean los temerosos amantes.
TESEO.—No cabe que la cal y el cimiento hablen mejor.
DEMETRIO.—Es la más ingeniosa relación que he oído jamás, señor.
TESEO.—Píramo se acerca al muro. ¡Silencio!
(Vuelve a entrar PÍRAMO).
PÍRAMO.