Sueño de una noche de verano
Sueño de una noche de verano HIPÓLITA.—No quisiera, pero compadezco a ese hombre.
PĂŤRAMO.
¡Oh naturaleza! ¿Por qué hiciste leones?
Pues un vil leĂłn ha ajado a mi amada,
la cual es… ¡no, no!;
la cual era la más hermosa dama
que haya amado, vivido, gustado y puesto alegre rostro.
Venid, lágrimas, y enturbiad mis sentidos.
Sal, espada, y hiere la tetilla de PĂramo;
sĂ, esta tetilla izquierda
debajo de la que late el corazĂłn.
AsĂ muero, asĂ, asĂ.
(Se hiere).
Ya estoy muerto.
Ya he volado.
Mi alma está en el cielo.
Apaga, lengua, tu luz;
emprende, luna, tu vuelo.
Ahora muero, muero, muero, muero.
(Muere PĂŤRAMO. Se va LUZ DE LUNA).
DEMETRIO.—Morirás, ras, ras; es un as, porque no es más que uno.
LISANDRO.—Menos que un as, hombre. Porque está muerto: no es nada.