Trabajos de amor perdidos
Trabajos de amor perdidos PRINCESA.—Nada tan fácil de manejar, cuando cae en el lazo, como el sabio convertido en loco. Su locura, encerrada en el seno de la sabiduría, ofrece la autoridad de la sabiduría; y los auxilios de la educación y la gracia misma del ingenio agracian sus extravíos.
ROSALINA.—La sangre de la juventud no arde con tanta inmoderación como la de la gravedad cuando, amotinada, se entrega a la impudicia.
MARÍA.—La locura es menos visible en los locos que en los sabios que desatinan, pues éstos no tienen entonces más que una idea, dedicarse a hacer resaltar su estupidez.
Entra BOYET
PRINCESA.—He aquí venir a Boyet, con la cara radiante de alegría[72].
BOYET.—¡Oh! ¡Estoy desternillado de risa! ¿Dónde está Su Gracia?
PRINCESA.—¿Qué noticias traes, Boyet?
BOYET.—¡Preparaos, señora preparaos!… ¡A las armas, muchachas, a las armas! ¡Se aprestan a atentar contra vuestro reposo! ¡El amor se aproxima disfrazado y armado de argumentos! ¡Vais a ser sorprendidas! ¡Apelad a todos los recursos de vuestro ingenio; poneos en defensa, o inclinad la cerviz como cobardes, y emprended la fuga!