Macbeth
Macbeth Aposento del palacio de Fores. — LENOX y OTRO SEÑOR.
LENOX:
Acertaron mis discursos el designio de tu mente;
mejor pudiera el ingenio interpretarlos; conviene,
empero, ser cautelosos. Al rey Duncan mano aleve
arrebató vida y cetro; y eso que Macbeth ardiente
amor por Duncan sentÃa. Quiso Banquo ser jinete
y halló sepulcro en el yermo. ¿Quién sabe si le dio muerte
a Banquo Fleance su hijo, puesto que huyó? Recogerse
temprano es sabio consejo en tiempos como el presente.
Por lo demás fue monstruoso que al anciano rey hiriesen
sus propios hijos; atroz. ¡Y cuánto a Macbeth le duele!
A su piadoso furor ¿no se debió incontinente
el castigo de los reos? ¿No mató a los delincuentes,
del sueño y de la ebriedad esclavos? ¿no fue prudente
su conducta en aquel caso? ¿Pues quién con ojos pacientes
negar luego viera el hecho a los dos guardias aleves?
