Macbeth
Macbeth HIJO:
¿Y quién los ha de ahorcar?
LADY MACDUFF:
Los hombres buenos.
HIJO:
Pues los traidores son gente asaz necia,
pues juradores y embusteros bastan
por su número inmenso, si quisieran,
para romper la hueste de hombres buenos
y cortarles a todos la cabeza.
LADY MACDUFF:
Dios te ayude, rapaz, tu padre ha muerto.
HIJO:
Si mi padre, señora, muerto hubiera,
lloraríaisle vos amargamente.
LADY MACDUFF:
No tienes, hijo, no, quien te proteja.
(Entra un MENSAJERO).
MENSAJERO:
La bendición de Dios en esta casa;
no os agravie, señora, que se atreva
así un desconocido a incomodaros.
Grave peligro os amenaza cerca;
si consejo tomaseis de un amigo
que aunque rústico os habla con llaneza,
no se os encuentre aquí. Idos, señora;
salvad vuestros hijuelos de la ofensa.