Macbeth
Macbeth DUNCAN:
A vuestro esposo seguimos,
castellana, muy de cerca.
Ser mensajero yo mismo
quería de mi venida;
pero cabalga tan vivo
en su lealtad y en su amor,
que mis esfuerzos previno.
Por esta noche, señora,
hospitalidad pedimos.
LADY MACBETH:
Vuestros vasallos, señor,
los suyos, sus señoríos
y cuanto les pertenece,
es solo para servicio
y feudo de vuestra alteza.
Si todo lo recibido
de vos os lo devolvieran,
nunca vuestros beneficios
pagaran como debían.
DUNCAN:
Nunca a mi valiente primo
pagaré yo lo que debo.
Permitidme…
(Le ofrece el brazo a lady Macbeth para salir).
Su heroísmo,