Cuentos goticos
Cuentos goticos »—Éstas son las ruinas del Foro Romano, ¿y qué es ese edificio inmenso que veo en el extremo de la avenida de árboles, cuya sombra bajo la luz de la luna parece hablar de algo magnÃfico y maravilloso?
»—Es el Coliseo.
»—¿Y qué es el Coliseo?
»—¿No lo sabes? Es el afamado Circo construido por Vespasiano, emperador de Roma.
»—¿Fue emperador de Roma? Bien, visitémoslo.
»Entramos en el Coliseo, esa noble reliquia de grandeza imperial… es verdad, imperial, pero romana. Y ese entusiasmo que las columnas rotas del Foro habÃa extinguido, esa extraordinaria construcción volvió a despertar. La luna brillaba a través de los rotos arcos y proyectaba gloria en torno a los muros derruidos, coronados como estaban por arbustos y zarzas. Eché un vistazo y un temor reverencial se apoderó de mÃ. Sentà como si habiendo abandonado el Campo Vaccino, esto se hubiera convertido en la aparición de mis nobles compatriotas. El sello de la Eternidad estaba sobre ese edificio, y mi corazón se agitaba con las abrumadoras sensaciones bajo las cuales se esforzaba por latir. No pronuncié ni una sola palabra.