Cuentos goticos
Cuentos goticos Hoy he ideado un plan con el que tal vez acabe con todo, sin la autodestrucción y sin hacer de otro hombre un CaÃn… una expedición a la que ningún cuerpo mortal podrá sobrevivir, incluso imbuido con la juventud y fuerza que habitan en mÃ. Asà atacaré mi inmortalidad y descansaré para siempre… o retornaré para ser la maravilla y benefactor de la especie humana.
Antes de partir, una miserable vanidad me ha hecho escribir estas páginas. No moriré sin dejar un nombre atrás. Tres siglos han pasado desde que bebiera la fatal poción. No transcurrirá otro año antes de que, encontrando gigantescos peligros, luchando con los poderes de la helada en su propio terreno, asolado por el hambre y la tempestad, entregue este cuerpo, una jaula demasiado tenaz para un alma que anhela la libertad, a los elementos destructivos del aire y el agua… o, si sobrevivo, mi nombre será grabado como uno de los más famosos entre los hijos de los hombres. Y, una vez conseguido mi objetivo, adoptaré unos medios más decisivos y, esparciendo y aniquilando los átomos que componen mi cuerpo, liberaré la vida aprisionada en su interior, tan cruelmente frenada para partir de esta sombrÃa tierra a una esfera más afÃn con su esencia inmortal.