El último hombre

El último hombre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Regresaba una y otra vez al recuerdo de todo lo que mi madre me había contado sobre la existencia pasada de mi padre. Contemplaba las pocas reliquias que conservaba de él, y que hablaban de un refinamiento mucho mayor del que podía hallarse en aquellas granjas de montaña. Pero nada de todo ello me servía de guía para conducirme a otra forma de vida más agradable. Mi padre se había relacionado con los nobles, pero lo único que yo sabía de aquella relación era el olvido que le había seguido. Sólo asociaba el nombre del rey -al que mi padre, agonizante, había elevado sus últimas súplicas, bárbaramente desoídas por él- a las ideas de crueldad e injusticia, así como al resentimiento que éstas me causaban. Yo había nacido para ser algo más grande de lo que era, y más grande habría de ser. Pero la grandeza, al menos para mi percepción distorsionada, no tenía por qué identificarse con la bondad, y mis ideas más descabelladas no se detenían ante consideraciones morales de ninguna clase cuando se agolpaban en mis delirios de distinción. Así, yo me hallaba en lo alto de un pináculo, sobre un mar de maldad que se extendía a mis pies, a punto de precipitarme y sumergirme en él, de abalanzarme como un torrente sobre todos los obstáculos que me impedían alcanzar el objeto de mis deseos, cuando la influencia de un desconocido vino a posarse en la corriente de mi fortuna, alterando su indómito rumbo, transformándolo en algo que, por contraste, era como el fluir apacible de un riachuelo que describiera meandros sobre un prado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker