Los archivos del doctor Hesselius
Los archivos del doctor Hesselius »Lo hice en un coche de posta y con muy buen ánimo; me sentía feliz y muy agradecido al doctor Harley, pues creía que me había curado de aquellas espantosas alucinaciones que sufría. Era un atardecer hermoso, de mucho sol; todo cuanto me rodeaba parecía armónico y en calma; aquel viaje me resultó maravillosamente placentero. Recuerdo que miraba con embeleso a través de la ventanilla del coche y vi entre los árboles la alta aguja de mi iglesia de Kenlis, justo desde ese lugar por donde pasa el arroyo, al borde de la carretera, donde se alza esa piedra que muestra una inscripción de tiempos remotos. Pues bien, dejamos atrás dicho tramo, me recosté en el asiento y pude percatarme entonces de que allí, a mi lado, estaba el mono.
»Creí que iba a sufrir un desmayo; después estuve a punto de enloquecer, de tan desesperado; grité con angustia al cochero, para hacer que detuviera su marcha, y me bajé apresuradamente. No sabía qué hacer, sin embargo, y me senté al borde de la carretera mientras rezaba pidiendo a Dios misericordia. Eso me ayudó, al menos, a resignarme desesperanzadamente; el mono, después, me siguió cuando me dirigía a la iglesia; no cesó en su acoso; tuve que abandonar pocos días después aquel lugar.