De sobremesa
De sobremesa Hay frases del Diario de la rusa que traducen tan sinceramente mis emociones, mis ambiciones y mis sueños, mi vida entera, que no habría podido jamás encontrar yo mismo fórmulas más netas para anotar mis impresiones.
Escribe después de una lectura de Kant:
«No sé por dónde comenzar, ni a quién ni cómo preguntárselo, y me quedo así, estúpida, maravillada, sin saber para dónde coger y viendo por todos lados tesoros de interés: historias de pueblos, lenguas, ciencias, toda la Tierra, todo lo que no conozco; yo que querría verlo, conocerlo y aprenderlo todo junto».
Escribe seis meses antes de morir: