La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Segundo, esos impuestos necesariamente dan lugar a alguna obstrucción o desánimo en ciertas ramas de la economÃa. Como siempre elevan el precio de la mercancÃa gravada, en esa medida desalientan su consumo y en consecuencia su producción. Si es una mercancÃa producida o elaborada en el paÃs, se invertirá menos trabajo en su cultivo o producción. Si es una mercancÃa extranjera, cuyo precio es de esa forma elevado a través del impuesto, las mercancÃas similares producidas localmente pueden obtener alguna ventaja en el mercado nacional, y una cantidad mayor de actividad local puede dirigirse hacia su producción. Pero aunque ese aumento en el precio de una mercancÃa foránea pueda estimular la actividad local en una rama concreta, necesariamente desalienta la actividad en casi todas las demás. Cuanto más caro compre el industrial de Birmingham el vino extranjero, más barato deberá vender aquella fracción de su producción, o lo que es lo mismo: el precio de aquella fracción con la cual compra ese vino. Esa fracción adquiere menos valor para él y tiene por ello menos incentivos para producirla. …Todos los impuestos sobre los bienes de consumo tienden a reducir la cantidad de trabajo productivo por debajo de lo que podrÃa ser, sea en la elaboración de las mercancÃas gravadas, si son nacionales, o en la elaboración de las mercancÃas con las que ella se compran, si son extranjeras. Esos impuestos además siempre perturban en algún grado la asignación natural de la actividad nacional, y la dirigen hacia un canal diferente y por regla general menos ventajoso que el que seguirÃa espontáneamente.