La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones En un país comercial donde abunden lujos costosos de todo tipo el soberano, igual que casi todos los grandes propietarios de sus dominios, gasta naturalmente buena parte de su ingreso en la adquisición de esos lujos. …Su gasto normal llega a ser igual que su ingreso normal, y será una suerte si no lo supera frecuentemente. La acumulación de tesoros deja de ser posible y cuando exigencias extraordinarias reclaman gastos extraordinarios, deberá necesariamente acudir a sus súbditos en busca de ayuda. El actual y el último rey de Prusia son los únicos grandes príncipes de Europa que desde la muerte de Enrique IV de Francia se supone que han amasado una fortuna considerable. La frugalidad que conduce a la acumulación ha llegado a ser tan rara en los estados republicanos como en los monárquicos. Las repúblicas italianas, las provincias unidas de Holanda, todas están endeudadas. El cantón de Berna es la única república de Europa que ha acumulado un tesoro apreciable; las otras repúblicas suizas no lo han hecho. El apego por alguna suerte de pompa, o al menos por edificios espléndidos y otros adornos públicos, prevalece a menudo tanto en la aparente sobriedad de la cámara de senadores de una pequeña república como en la corte disipada del más grande de los reyes.