La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Se podrÃa conseguir un incremento mucho mayor en el ingreso mediante la extensión del sistema fiscal británico a todas las diversas provincias del imperio pobladas por gente de origen británico o europeo. Pero es posible que esto no pueda lograrse de forma coherente con los principios de la constitución británica sin admitir en el Parlamento británico, o si se quiere en los estados generales del imperio británico, a una representación justa y equitativa de todas esas provincias, y que la de cada provincia guarde la misma proporción con el producto de sus impuestos como la representación de Gran Bretaña guarda con el producto de los impuestos recaudados en Gran Bretaña. Los intereses privados de muchos individuos poderosos, los prejuicios arraigados en grandes núcleos de la población parecen por el momento constituir obstáculos tan agudos para un cambio tan profundo que parecen difÃciles y quizás totalmente imposibles de salvar. Sin pretender determinar si una unión de ese tipo es practicable o no, quizás no resulte fuera de lugar en una obra especulativa como esta el considerar en qué medida el sistema fiscal británico podrÃa ser aplicable a todas las distintas provincias del imperio, qué ingresos podrÃan esperarse si se aplicara, y de qué manera una unión general de esa naturaleza podrÃa afectar la felicidad y prosperidad de las diversas provincias que la integrasen. Esta especulación podrÃa en el peor de los casos ser considerada como una nueva UtopÃa, ciertamente menos entretenida pero no más inútil ni quimérica que la antigua.