La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones La extensión de la legislación aduanera británica a Irlanda y las plantaciones, siempre que fuese acompañada, como en justicia deberÃa ser, por una extensión de la libertad de comercio, serÃa enormemente ventajosa para ambas. Todas las envidiosas restricciones que hoy oprimen al comercio de Irlanda, y la distinción entre mercancÃas enumeradas y no enumeradas de América, desaparecerÃan por completo. Los paÃses al norte del Cabo Finisterre estarÃan tan abiertos para cualquier fracción de la producción de América como hoy lo están para algunas partes de la misma los paÃses a sur de dicho cabo. El comercio entre todas las diversas partes del imperio británico llegarÃan a ser como consecuencia de la uniformidad en la legislación aduanera tan libres como actualmente es el comercio de cabotaje de Gran Bretaña. El imperio británico serÃa en sà mismo un inmenso mercado interno para cualquier parte de la producción de todas sus provincias. U na extensión del mercado tan vasta pronto compensarÃa a Irlanda y a las plantaciones de todo lo que pudiesen sufrir por el incremento de los aranceles de aduanas.