La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Es normal que las personas asignen más importancia a su ambiente inmediato, ellas mismas y sus familias, que al más lejano, su ciudad, el paÃs, el mundo. Pero que las personas estén interesadas más en sà mismas no quiere decir que no les importe lo que suceda con los demás. El capÃtulo I de la TeorÃa de los sentimientos morales se abre con la siguiente afirmación: «Por más egoÃsta que se pueda suponer al hombre, existen evidentemente en su naturaleza algunos principios que lo mueven a interesarse por la suerte de otros, y a hacer que la felicidad de éstos le resulte necesaria, aunque no derive de ella nada más que el placer de contemplarla».