La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Pero aunque todas las cosas se hubiesen vuelto en realidad más baratas, muchas de ellas podrÃan haberse convertido en más caras, o intercambiarse por una cantidad mayor de otros bienes. Supongamos por ejemplo que en el grueso de los empleos la capacidad productiva del trabajo se hubiese multiplicado por diez, o que una jornada laboral pudiese producir diez veces la cantidad de trabajo que antes; pero que en un empleo concreto se hubiese multiplicado sólo por dos, o que una jornada laboral pudiese producir sólo el doble de trabajo que antes. Al intercambiar el producto de un dÃa de trabajo en la mayorÃa de las actividades, por el de un dÃa de trabajo en esa actividad concreta, diez veces la cantidad original de trabajo en las primeras comprarÃa sólo dos veces la cantidad original de trabajo en la segunda. AsÃ, una cantidad particular de ésta, una libra de peso por ejemplo, parecerÃa cinco veces más cara que antes. En realidad, serÃa dos veces más barata. Aunque su compra requiriese cinco veces la cantidad de otros bienes, el producirla o comprarla requerirÃa la mitad de trabajo. Su adquisición, por lo tanto, serÃa dos veces más fácil que antes.