La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones La contracción del capital de la sociedad, o de los fondos destinados al mantenimiento del trabajo, asà como reduce los salarios del trabajo, aumenta los beneficios del capital, y consiguientemente el interés del dinero. Al ser los salarios menores, los propietarios del capital que reste en la sociedad podrán llevar los bienes al mercado a un coste menor que antes, y al haber empleados menos capital que antes en abastecer al mercado, los podrán vender más caro. Sus bienes les cuestan menos y obtienen más a cambio. Sus beneficios, por ello, al expandirse en ambos extremos, pueden pagar un interés más alto. Las grandes fortunas acumuladas tan rápida y fácilmente en Bengala y las demás colonias británicas en las Indias Orientales nos revelan que en esos paÃses miserables los salarios son muy bajos y los beneficios muy altos. El interés del dinero también lo es, proporcionalmente. En Bengala, el dinero es frecuentemente prestado a los granjeros al cuarenta, cincuenta y sesenta por ciento, y la cosecha siguiente es hipotecada para asegurar el pago. Asà como los beneficios que pueden afrontar semejante interés absorben casi toda la renta del terrateniente, una usura de esa clase absorbe casi todo de dichos beneficios. Antes de la caÃda de la República romana, una usura similar era común en las provincias, bajo la ruinosa administración de sus procónsules. El virtuoso Bruto prestó dinero en Chipre al cuarenta y ocho por ciento, como sabemos por las cartas de Cicerón.