La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Algo parecido se observa en el capÃtulo I del Libro Quinto, cuando Smith analiza las instituciones que facilitan el progreso. La extensa digresión sobre la educación, muy a propósito para comprender los problemas que padece la universidad actual, contiene incisivas crÃticas al sistema educativo de su época pero al menos, reconoce el escocés, enseñó algo. Ese mismo capÃtulo contiene una famosa predicción equivocada de Smith, que aparte de bancos, compañÃas de seguros y algunas obras públicas hidráulicas, descreÃa de las posibilidades de las sociedades anónimas, precisamente la personalidad jurÃdica que iban a adoptar las empresas después de forma masiva. Ha de reconocerse, sin embargo, que la realidad de las últimas décadas del siglo XX y los más recientes estudios sobre la economÃa empresarial demuestran que no andaba descaminado el escocés en un punto importante: los problemas que hoy se llamarÃan de «el principal y el agente», es decir, los peligros del abuso por los ejecutivos de la responsabilidad que les confieren los accionistas.