La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Asimismo, la extensión de los cultivos hace que las tierras eriales sean insuficientes para satisfacer la demanda de carne. Una parte apreciable de las tierras cultivadas debe dedicarse a la crÃa y engorde del ganado cuyo precio, por lo tanto, debe ser suficiente para pagar no sólo el trabajo necesario para atenderlo sino la renta y el beneficio que el terrateniente y el granjero podrÃan haber obtenido de la utilización agrÃcola de dicha tierra. El ganado procedente de los páramos incultos se vende en el mercado, en proporción a su peso o calidad, al mismo precio que el criado en las tierras más mejoradas. Los propietarios de dichos páramos se benefician de ello y elevan la renta de sus tierras en proporción al precio de su ganado. Hace menos de un siglo en muchas partes de las Tierras Altas de Escocia la carne era tanto o más barata que el pan ordinario de avena. Pero la unión de ambos reinos abrió el mercado de Inglaterra al ganado de las Tierras Altas. Hoy su precio corriente es tres veces superior al de principios de siglo, y en el mismo perÃodo las rentas de numerosas propiedades en las Tierras Altas se han triplicado y cuadruplicado. En casi toda Gran Bretaña una libra de la mejor carne generalmente equivale hoy a más de dos libras del mejor pan blanco; y en años de abundancia a veces a tres y cuatro libras.