La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Ahora bien, en Inglaterra, a pesar de la situación floreciente de su industria lanera, el precio de la lana ha caído muy significativamente desde los tiempos de Eduardo III. Muchos documentos fidedignos atestiguan que durante el reinado de dicho príncipe (mediados del siglo XIV, en torno a 1339), el precio estimado como moderado y razonable por cada tod o veintiocho libras de lana inglesa no bajaba de diez chelines de la moneda de entonces, que contenían, a doce peniques la onza, seis onzas de plata peso de la Torre, equivalentes a unos treinta chelines de hoy. En la actualidad, veintiún chelines el tod es un buen precio por la lana inglesa de máxima calidad. Así, el precio monetario de la lana en la época de Eduardo III con relación a su precio monetario de hoy era como de diez a siete. La superioridad de su precio real era todavía mayor. A seis chelines y ocho peniques el cuartal, el precio de doce bushels de trigo era en esos tiempos de diez chelines. A veintiocho chelines el cuartal, veintiún chelines es hoy el precio de sólo seis bushels. La proporción, por consiguiente, entre los precios reales de entonces y de hoy es como de doce a seis, o de dos a uno. En aquellos tiempos un tod de lana habría comprado dos veces la cantidad de provisiones que compraría hoy, y por ello dos veces la cantidad de trabajo, siempre que la retribución real del trabajo hubiese sido la misma en ambos períodos.