La riqueza de las naciones

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No he encontrado documentación tan fiable con respecto al precio de los cueros en épocas antiguas. La lana era habitualmente pagada al rey en concepto de subsidio, y la valoración que se le daba en ese subsidio indica, hasta cierto punto, cuál era su precio corriente. Este no fue el caso de los cueros. No obstante, y a partir de unas cuentas del año 1425 entre el prior de Burcester en Oxford y uno de sus canónigos, Fleetwood nos da el precio, al menos en esa ocasión concreta: cinco cueros de buey a doce chelines; cinco cueros de vaca a siete chelines y tres peniques; treinta y seis cueros de oveja de dos años a nueve chelines; dieciséis cueros de ternera a dos chelines. En 1425 doce chelines contenían más o menos la misma cantidad de plata que veinticuatro chelines de hoy. Según estas cuentas, entonces, un cuero de buey valía la misma cantidad de plata que 4 chelines 4/5 de nuestra moneda actual. Su precio nominal era mucho más bajo que hoy. Pero a seis chelines y ocho peniques el cuartal, doce chelines habrían comprado entonces catorce bushels y cuatro quintos de trigo que a tres chelines y seis peniques el bushel costarían hoy 51 chelines 4 peniques. Un cuero de buey, por lo tanto, habría comprado entonces tanto trigo como diez chelines y tres peniques comprarían hoy. Su valor real era de diez chelines y tres peniques actuales. En esa época, cuando el ganado estaba medio muerto de hambre durante buena parte del invierno, su tamaño no podía ser muy grande. Un cuero de buey que pese cuatro stone de dieciséis libras averdupois no está mal en nuestros tiempos, y en aquéllos habría sido considerado muy bueno. Pero a media corona el stone, que según creo es hoy (febrero de 1773) el precio corriente, un cuero así costará sólo diez chelines. Por tanto, aunque su precio nominal es mayor que antes, su precio real, la cantidad real de provisiones que comprará o de que dispondrá es algo más baja. El precio de los cueros de vaca, según las cuentas mencionadas, se halla en la proporción normal con el de los cueros de buey. El de los cueros de oveja está muy por encima, porque quizás se vendían con lana. El de los cueros de ternera, por el contrario, está muy por debajo de esa proporción. En países donde el precio del ganado es muy reducido, las terneras que no son necesarias para mantener el número de cabezas suelen ser sacrificadas muy jóvenes; así ocurría en Escocia hace veinte o treinta años. Se ahorra así la leche, porque el precio de aquéllas no compensaría al de ésta. Sus cueros, en consecuencia, valen generalmente muy poco.


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