La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Pero aunque el bajo precio monetario de los bienes en general o del cereal en concreto no es prueba de la pobreza y el atraso de una época, el bajo precio monetario de algunos bienes en particular, como el ganado, las aves, la caza, etc. en proporción al del cereal es una prueba decisiva. Demuestra nítidamente, primero, su gran abundancia con respecto al cereal, y consecuentemente la amplia extensión de tierra que ocupan en proporción a la que ocupa el cereal; y segundo, el bajo valor de esta tierra en proporción a la tierra cerealera, y consiguientemente el estado no cultivado ni mejorado del grueso de las tierras del país. Demuestra palmariamente que el capital y la población del país no guardan la misma proporción con la extensión de su territorio como ocurre normalmente en los países civilizados, y que la sociedad está en ese momento y en esa sociedad apenas en su infancia. Del alto o bajo precio monetario de los bienes en general o del cereal en particular podemos inferir sólo que las minas que en ese momento abastecen al mundo comercial de oro y plata son fértiles o estériles, y no que el país es rico o pobre. Pero del elevado o reducido precio monetario de algunos bienes con respecto a otros podemos inferir con cierto grado de verosimilitud que casi es certidumbre que es rico o pobre, que el grueso de sus tierras están mejoradas o no, y que se halla bien en un estado más o menos atrasado, bien en uno más o menos civilizado.