La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Esta disminución en el precio ha sido, en el transcurso de este siglo y el anterior, muy notable en aquellas manufacturas cuyas materias primas son los metales más corrientes. Hoy puede comprarse por veinte chelines un reloj mejor que uno que en el siglo pasado habría costado veinte libras. Los artículos de cuchillería y herrería, los juguetes fabricados con los metales más ordinarios, todos los bienes conocidos como productos de Birmingham y Sheffield se han abaratado significativamente en el mismo período, aunque quizás no tanto como los relojes. La rebaja ha sido en cualquier caso suficiente para asombrar a los trabajadores de todo el resto de Europa, que en muchos casos admiten ser incapaces de producir artículos de igual calidad por el doble de precio, e incluso por el triple. Acaso no haya manufacturas en las que la división del trabajo puede ser tan profundizada, o en las que la maquinaria permita tanta variedad de adelantos, como en las que emplean los metales corrientes como materia prima.