La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Pero cuando la división del trabajo ha sido cabalmente implantada, el producto del trabajo de un hombre le satisfará sólo una parte muy pequeña de sus eventuales necesidades. La mayoría de ellas se satisfacen con el producto del trabajo de otras personas, que él adquirirá con el producto, o lo que es lo mismo: con el precio del produeto del suyo propio. Dicha compra, sin embargo, no podrá ser realizada hasta después que el producto de su trabajo haya sido no sólo completado sino vendido. Es indispensable por ello almacenar bienes de diverso tipo para que pueda mantenerse y abastecerse de materiales y herramientas durante el tiempo suficiente para que tengan lugar esos dos acontecimientos. Un tejedor no puede dedicarse por completo a su labor si antes no ha hecho acopio en algún lugar, sea propio o de otra persona, de unas existencias suficientes para mantenerse y contar con los materiales y herramientas para trabajar, antes de haber no sólo terminado la tela sino de haberla vendido. Evidentemente, esta acumulación debe ser previa a poder aplicar su trabajo a esa actividad particular durante ese tiempo.