La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Todo capital fijo se origina en y exige ser permanentemente sostenido por un capital circulante. Todas las máquinas útiles y los instrumentos de producción derivan originalmente de un capital circulante, que provee los materiales con los que están hechos y la manutención de los trabajadores que los fabrican. Requieren asimismo un capital del mismo tipo para mantenerlos en buen estado. Ningún capital fijo puede rendir ingreso alguno sino a través de un capital circulante. Las máquinas más útiles y los medios de trabajo no producen nada sin el capital circulante que les suministra los materiales que necesitan y la manutención de los trabajadores que los manejan. La tierra, por más mejorada que esté, no generará ingreso alguno sin un capital circulante que mantenga a los trabajadores que cultivan y recogen su producción.
El único fin y propósito de los capitales fijos y circulantes es conservar y aumentar el capital reservado para el consumo inmediato. Este es el capital que alimenta, viste y aloja al pueblo, cuya riqueza o pobreza depende de lo mucho o poco que esos capitales puedan aportar al fondo destinado al consumo inmediato.