La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Si una persona tuviese una pensión de semanal de una guinea, puede en el curso de una semana comprar con ella una cantidad determinada de subsistencias, comodidades y diversiones. En la medida en que esa cantidad sea grande o pequeña lo serán sus riquezas reales, su ingreso semanal real. Su ingreso semanal ciertamente no es igual a la guinea y a lo que pueda comprar con ella, sino sólo a uno u otro de esos dos valores iguales, y más precisamente al segundo que al primero, a lo que la guinea vale más que a la guinea misma.
Si a esa persona la pensión le fuese pagada no en oro sino en una letra semanal de una guinea, su ingreso cierta mente no consistirÃa en un trozo de papel, sino en lo que podrÃa obtener a cambio de él. Una guinea puede ser considerada como una letra por una cierta cantidad de necesidades y comodidades, negociable en todas las tiendas de la vecindad. El ingreso de la persona que recibe la letra no consiste en una pieza de oro sino en el valor de aquélla, en lo que obtiene a cambio de ella. Si no pudiese cambiarse por nada, como una letra sobre un quebrado, entonces no valdrÃa más que el más inútil trozo de papel.