La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Esto es suficientemente evidente con respecto a un individuo, pero lo es más aún con respecto a la sociedad. El número de piezas de metal pagadas anualmente a una persona es con frecuencia exactamente igual a su ingreso, y por ello resulta la expresión más adecuada y sintética de su valor. Pero las piezas de metal que circulan en una sociedad nunca pueden ser iguales al ingreso de todos sus miembros. Como la misma guinea que paga la pensión semanal de una persona hoy, puede pagar la de otra mañana, y la de una tercera pasado mañana, el número de piezas de metal que circula por año en cualquier país debe siempre ser de un valor muy inferior al total de las pensiones monetarias pagadas con ellas. Pero el poder de compra, o los bienes que pueden sucesivamente ser adquiridos con el total de esas pensiones monetarias a medida que son pagadas, debe ser siempre exactamente igual al valor de esas pensiones, y lo mismo debe ocurrir con el ingreso de las diferentes personas a quienes les son entregadas. Ese ingreso, por lo tanto, no puede consistir en esas piezas de metal, cuya cantidad es tan inferior a su valor, sino en el poder de compra, en los bienes que pueden ser comprados sucesivamente a medida que circulan de mano en mano.