La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Supongamos que un banquero presta sus pagarés a sus clientes por una suma de cien mil libras. Como esos papeles cumplen todas las funciones del dinero, sus deudores le pagan el mismo interés que si les hubiese prestado una cantidad igual en moneda. Ese interés es la fuente de su ganancia. Aunque una parte de esos papeles vuelve continuamente hacia él para ser pagada, otra parte sigue circulando durante meses e incluso años. Así, aunque tiene en circulación pagarés por importe de cien mil libras, le será normalmente suficiente mantener una provisión de veinte mil libras de oro y plata para hacer frente a las demandas eventuales de reembolso. Mediante esta operación, entonces, veinte mil libras en oro y plata cumplen todas las funciones que en otro caso habrían cumplido cien mil. Se pueden realizar los mismos intercambios, la misma cantidad de bienes pueden circular y ser distribuidos a sus consumidores respectivos mediante sus pagarés por valor de cien mil libras que por un valor igual en monedas de oro y plata. De esta forma, se pueden ahorrar de la circulación del país ochenta mil libras en oro y plata; y si al mismo tiempo otra operaciones de este tipo son realizadas por numerosos bancos y banqueros diferentes, toda la circulación puede mantenerse con sólo la quinta parte del oro y la plata que se necesitaría en otro caso.