La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones No es concebible que esa copiosa cantidad de oro y plata que es enviada al exterior lo sea sin motivo alguno, ni que sus propietarios pretendan regalarla a paÃses extranjeros. Lo que harán será intercambiarla por bienes extranjeros de algún tipo, para satisfacer el consumo de algún otro paÃs extranjero o el suyo propio.
Si emplean el dinero en comprar bienes en un paÃs para abastecer el consumo de otro, lo que se llama comercio de tránsito, todo beneficio que obtengan será una adición al ingreso neto de su propio paÃs. Es como un fondo nuevo, creado para poner en marcha una nueva labor; las actividades locales se llevan ahora a cabo mediante el papel, y el oro y la plata se convierten en el capital de esa nueva labor.
Si destinan el dinero a comprar bienes extranjeros para su consumo local pueden, en primer lugar, comprar aquellos bienes que serán probablemente consumidos por personas ociosas que nada producen, tales como vinos extranjeros, sedas, etc.; o, en segundo lugar, pueden adquirir un fondo adicional de materiales, herramientas y provisiones, con objeto de mantener y emplear un número adicional de personas laboriosas, que reproducen el valor de su consumo anual, con un beneficio.