La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Por emitir billetes en exceso, un exceso que siempre refluía para ser cambiado por oro y plata, el Banco de Inglaterra se vio durante muchos años obligado a acuñar oro por una suma de entre ochocientas mil y un millón de libras por año, o una media cercana a las ochocientas cincuenta mil libras anuales. Para esta cuantiosa acuñación, el banco se veía a menudo forzado (debido al desgaste y degradación que caracterizaban al oro hace algunos años) a comprar oro en lingotes al elevado precio de cuatro libras la onza, que acuñaba poco después a 3 libras 17 chelines 10 1/2 peniques la onza, perdiendo así entre el dos y medio y el tres por ciento sobre la acuñación de una suma tan enorme. Aunque el banco no pagase el señoreaje y el gobierno se hiciese cargo del coste de acuñación, esta generosidad estatal no evitó gastos al banco.