La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Hace algunos años los bancos escoceses acostumbraban a insertar en sus billetes lo que llamaban la Cláusula Opcional, mediante la cual se comprometían a pagar al portador o bien en el momento de presentar el billete o bien, y esto era opción de los directivos, seis meses después, con el añadido del interés legal. Los directivos de algunos de esos bancos se aprovecharon en ocasiones de tal cláusula, y amenazaban a quienes querían cambiar un número abultado de sus billetes por oro y plata con recurrir a ella si tales demandantes no se contentaban con sólo una fracción de lo que exigían. Los billetes de esos bancos formaban entonces el grueso del circulante en Escocia, y esta incertidumbre en el pago necesariamente degradó su valor por debajo del dinero de oro y plata. En el tiempo en que prosiguió este abuso (que prevaleció esencialmente en 1762, 1763 y 1764), mientras que el cambio entre Londres y Carlisle estaba a la par, entre Londres y Dumfries llegó a veces al cuatro por ciento contra Durofries, aunque esta ciudad no dista ni treinta millas de Carlisle. Pero en Carlisle las cuentas eran pagadas en oro y plata, mientras que en Dumfries eran pagadas en billetes de los bancos escoceses, y la incertidumbre de obtener monedas de oro y plata a cambio de esos billetes deprimió su valor en un cuatro por ciento por debajo del de la moneda. La misma ley del Parlamento que eliminó los billetes de diez y cinco chelines suprimió esta cláusula opcional, y restauró así el cambio entre Inglaterra y Escocia a su tasa natural, es decir, a la que imponía el curso del comercio y las transferencias.