La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones En las naciones ricas de Europa se emplean hoy cuantiosos capitales en el comercio y la industria. En la antigüedad, el exiguo comercio y las escasas y toscas manufacturas requerían muy poco capital. Estos, no obstante, debieron rendir abultados beneficios. En ninguna parte el tipo de interés era inferior al diez por ciento y los beneficios debían ser suficientes para soportar un interés tan elevado. Hoy en los sitios avanzados de Europa la tasa de interés no es superior al seis por ciento, y en los más adelantados es del cuatro, tres y hasta del dos por ciento. Aunque aquella sección del ingreso de los habitantes derivada de los beneficios del capital siempre es mayor en los países ricos que en los pobres, ello se debe a que el capital es mucho más grande: vistos en proporción al capital, los beneficios son generalmente muy inferiores.