La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones La proporción entre esos diferentes fondos necesaria mente determina en cualquier país el carácter general de sus habitantes en lo que respecta a la laboriosidad u ociosidad. Somos más trabajadores que nuestros antepasados porque hoy los fondos dedicados al sostenimiento del trabajo son proporcionalmente mucho mayores que los dedicados a sostener a los ociosos que lo que eran hace dos o tres siglos. Nuestros antepasados eran ociosos porque no había el suficiente estímulo al trabajo. Dice el refrán que es mejor jugar gratis que trabajar gratis. En ciudades comerciales e industriales, donde las clases más bajas del pueblo son mantenidas esencialmente por la inversión del capital, son en general laboriosas, sobrias y prósperas, como en muchas ciudades inglesas y en casi todas las holandesas. En las ciudades que viven básicamente de la residencia temporal o permanente de una corte, y en las que las gentes modestas son mantenidas por el gasto del ingreso, resultan por lo general perezosas, disolutas y pobres, como en Roma, Versalles, Compiegne y Fontainebleau. Salvo en Ruán y Burdeos, hay muy poco comercio o industria en las ciudades francesas llamadas parlamentarias; y el pueblo llano, sostenido fundamentalmente por el gasto de los miembros de las cortes de justicia y de quienes acuden a pleitear ante ellas, es normalmente perezoso y pobre. La intensa actividad de Ruán y Burdeos parece deberse exclusivamente a su localización. Ruán es necesariamente el centro comercial de casi todos los artículos que vienen de países extranjeros o de las provincias marítimas de Francia, y van a ser consumidos en la gran ciudad de París. Burdeos es el depósito de los vinos que se producen en las orillas del Garona y sus afluentes, una de las regiones vinícolas más ricas del mundo y que produce el vino más adecuado para la exportación y que mejor se adapta al paladar de los países extranjeros. Localizaciones tan ventajosas necesariamente atraen un copioso capital por el vasto empleo que le garantizan, y la inversión de este capital es la causa del dinamismo de esas dos ciudades. En las demás ciudades parlamentarías de Francia se emplea apenas más capital que el necesario para abastecer su propio consumo, es decir, apenas más que el mínimo que puede invertirse en ellas. Lo mismo puede decirse de París, Madrid y Viena. De estas tres ciudades, París es con diferencia la más laboriosa, pero París misma es el mercado principal de todas las industrias allí establecidas, y su propio consumo es el objeto principal de todas sus actividades. Londres, Lisboa y Copenhague son quizás las únicas tres ciudades de Europa que son a la vez residencia permanente de una corte y al mismo tiempo ciudades comerciales, o ciudades cuya actividad no se concentra sólo en su propio consumo sino que abarca también el de otras ciudades y países. La localización de las tres es extremadamente ventajosa y las adapta naturalmente para ser centros comerciales de una gran parte de los artículos destinados a ser consumidos en lugares lejanos. En una ciudad donde se gasta un ingreso muy considerable, el emplear provechosamente un capital para otro propósito que no sea satisfacer el consumo de la misma ciudad es probablemente más difícil que en otra donde las clases inferiores no tienen otro sostén que el que derivan de la inversión de ese capital. La ociosidad del grueso de las personas mantenidas a costa del ingreso probablemente corrompe la laboriosidad de aquellas que deberían ser mantenidas mediante la inversión de capital, y vuelve menos rentable el invertir capital allí que en otros lugares. Antes de la Unión había muy poco comercio e industria en Edimburgo. Una vez que el Parlamento escocés dejó de reunirse allí, y cuando dejó de ser la residencia obligada de la nobleza y los caballeros de Escocia, pasó a ser una ciudad con algo de comercio e industria. Sigue siendo aún la sede las principales cortes de justicia escocesas, de las oficinas de aduanas e impuestos, etc. Por tanto, se sigue gastando allí un ingreso apreciable. Es en comercio e industria muy inferior a Glasgow, cuyos habitantes viven fundamentalmente de la inversión de capital. Se ha observado que los habitantes de una gran ciudad, tras haber alcanzado un notable progreso en las manufacturas, se han tornado perezosos y pobres debido a que un gran señor instaló su residencia en la vecindad.