La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Los únicos a quienes se presta habitualmente dinero sin esperar que hagan de él un uso muy rentable son los señores de la tierra que piden préstamos hipotecarios. Podría decirse que gastan lo que piden prestado antes de recibirlo. Normalmente han consumido tanta cantidad de bienes, adelantados a crédito por tenderos y comerciantes, que se ven obligados a pedir dinero a interés para poder pagar la deuda. El capital tomado a préstamo repone los capitales de esos tenderos y comerciantes, que los hidalgos rurales no habrían podido reponer con las rentas de sus fincas. No es en realidad tomado en préstamo para gastarlo sino para reembolsar un capital gastado con anterioridad.