La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Se dice que los bienes de consumo son perecederos mientras que el oro y la plata perduran, y que si no fuera por su exportación podrÃan ser acumulados durante muchos años, lo que incrementarÃa espectacularmente la riqueza del paÃs. Se concluye de ahà que nada es más perjudicial para la nación que el comercio que entrega una mercancÃa tan duradera a cambio de otras tan efÃmeras. Sin embargo, no pensamos que es desventajoso el comercio de artÃculos ingleses de ferreterÃa por vinos de Francia, y eso que los utensilios de ferreterÃa son muy duraderos: si no fuese por su exportación podrÃan ser acumulados durante largos años, lo que incrementarÃa espectacularmente la cantidad de ollas y sartenes del paÃs. Fácilmente se comprende, sin embargo, que el número de estos utensilios está limitado en cualquier lugar por el uso que se pueda hacer de ellos, que serÃa absurdo tener más ollas y sartenes de las necesarias para cocinar los alimentos que habitualmente se consumen allÃ, y que si la cantidad de vituallas aumenta, el número de ollas y sartenes aumentarÃa rápidamente también, y una parte de la cantidad incrementada de vituallas se invertirÃa en su compra o en la manutención de un número adicional de los trabajadores que las fabrican. DeberÃa comprenderse de forma igualmente inmediata que la cantidad de oro y plata está limitada en cualquier paÃs por el uso que se pueda hacer de ellos; que su uso consiste en la circulación de mercancÃas, como moneda, y el suministro de una especie de mobiliario doméstico, como la vajilla; que la cantidad de dinero en cualquier paÃs está regulada por el valor de las mercancÃas que circulan gracias a ella: si aumenta ese valor, una fracción del mismo será inmediatamente remitida al exterior para comprar, en cualquier parte, la cantidad adicional de moneda necesaria para hacerlo circular; que la cantidad de vajilla está regulada por el número y riqueza de las familias privadas que se permiten esa clase de magnificencias: si aumenta el número y la riqueza de esas familias, es probable que una sección de esta riqueza incrementada se destine a la compra, en cualquier parte, de una cantidad adicional de vajilla; que intentar aumentar la riqueza de cualquier paÃs introduciendo o bloqueando en él a una cantidad innecesaria de oro y plata es tan absurdo como intentar aumentar el bienestar de las familias obligándolas a tener un número innecesario de utensilios de cocina. …