La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Al restringir la importación de bienes extranjeros que podrÃan ser producidos en el paÃs, sea mediante aranceles elevados o prohibiciones, se asegura en cierto grado un monopolio para la industria nacional que los produce. …
Es indudable que este monopolio del mercado local frecuentemente estimula mucho a aquella actividad concreta que lo disfruta, y a menudo desplaza hacia esa actividad una cuota mayor del trabajo y el capital de la sociedad que lo que sucederÃa en otro caso. Lo que no es tan evidente es que tienda a aumentar el nivel de actividad de la sociedad ni a orientarlo en la dirección más conveniente.
La actividad de una sociedad nunca puede superar lo que el capital de la sociedad es capaz de poner en movimiento. Asà como el número de trabajadores que puede emplear una persona debe guardar una cierta proporción con su capital, el número de los que pueden estar continuamente empleados por todos los miembros de una sociedad debe estar en proporción al capital total de la sociedad. Ninguna reglamentación del comercio es capaz de elevar la actividad de ninguna sociedad más allá de lo que permita su capital. Sólo puede desviar una parte del mismo en una dirección que en otro caso no habrÃa tomado; y no está nada claro que esta dirección artificial vaya a ser más provechosa para la sociedad que aquélla que habrÃa seguido espontáneamente.