La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Parece haber, sin embargo, dos casos en los que resultará por regla general beneficioso imponer alguna carga sobre la actividad extranjera para estimular la nacional.
El primero es cuando una actividad en concreto es necesaria para la defensa del paÃs. Por ejemplo, la defensa de Gran Bretaña depende en gran medida del número sus marineros y sus barcos. Por eso la ley de Navegación acertadamente procura conceder a los marineros y navegantes británicos el monopolio del comercio con su propio paÃs, en algunos casos mediante prohibiciones y en otros mediante altos gravámenes sobre los barcos de bandera extranjera. …