La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones La inversión de cualquier capital más conveniente para el país al que pertenece es la que sostiene a una cantidad mayor de trabajo productivo e incrementa al máximo el producto anual de la tierra y el trabajo del país. Pero la cantidad de trabajo productivo que puede mantener cualquier capital invertido en el comercio exterior de con sumo está en exacta proporción, como fue demostrado en el libro segundo, con la frecuencia de sus rendimientos. Un capital de mil libras, por ejemplo, invertido en un comercio exterior de consumo cuyos rendimientos se generan regularmente una vez por año puede mantener en empleo constante en el país a una cantidad de trabajo productivo igual a lo que mil libras puedan mantener allí durante un año. Si los rendimientos se producen dos o tres veces por año, puede mantener en empleo constante a una cantidad de trabajo productivo equivalente a lo que se pueda mantener con dos o tres mil libras anuales. Un comercio exterior de consumo entablado con un país vecino es por eso más ventajoso que uno entablado con un país distante; y por la misma razón, como también se explicó en el libro segundo, un comercio exterior directo de consumo es más ventajoso por regla general que uno indirecto.