La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Al elevar la tasa de beneficio mercantil, el monopolio desalienta las mejoras de la tierra. El beneficio de la mejora depende de la diferencia entre lo que la tierra de hecho produce y lo que podría producir con la inversión de un determinado capital. Si esta diferencia da lugar a un beneficio mayor que el que puede obtenerse con un capital igual en otra inversión mercantil, la roturación de tierras retirará capitales de todas las inversiones comerciales. Si el beneficio es menor, las inversiones mercantiles atraerán capitales de la mejora de la tierra. Todo lo que eleve la tasa de beneficio comercial, entonces, modera la superioridad o acentúa la inferioridad del beneficio de la roturación; en un caso impide que el capital acuda a la tierra y en el otro retira capital de la misma. Pero al desanimar las mejoras, el monopolio necesariamente retarda el incremento natural de otra de las grandes fuentes primitivas del ingreso: la renta de la tierra. Al elevar la tasa de beneficio el monopolio asimismo necesariamente empuja al tipo de interés de mercado por encima de lo que sería en otra circunstancia. Pero el precio de la tierra en proporción a la renta que genera, el número de años de renta que habitualmente se paga por ella, necesariamente cae cuando el tipo de interés sube, y sube cuando el tipo de interés cae. El monopolio, por lo tanto, perjudica al terrateniente por dos vías distintas, puesto que retarda el incremento natural, primero, de su renta, y segundo, del precio que puede obtener por su tierra en proporción a la renta que le proporciona.