La riqueza de las naciones
La riqueza de las naciones Mientras tanto, uno de los efectos principales de esos descubrimientos ha sido elevar al sistema mercantil hasta un grado de esplendor y gloria que jamás habría alcanzado en otro caso. El objetivo de ese sistema es enriquecer cualquier una gran nación mediante el comercio y la industria, más que mediante la roturación y cultivo de la tierra, más mediante la actividad de las ciudades que mediante la del campo. Sin embargo, como consecuencia de esos descubrimientos, en lugar de ser las ciudades comerciales de Europa las fabricantes y transportistas de una muy reducida fracción del mundo (la parte de Europa bañada por el Océano Atlántico y los países ubicados en torno a los mares Báltico y Mediterráneo), han pasado a ser fabricantes para los numerosos y prósperos cultivadores de América, y los transportistas —y en algunos casos también fabricantes— para casi todas las naciones de Asia, África y América. Ante su actividad se han abierto dos nuevos mundos, cada uno de ellos mucho más grande y extenso que el viejo, y el mercado de uno de ellos en incesante crecimiento.