La riqueza de las naciones

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El Sr. Colbert, ministro de Luis XIV, fue un hombre honrado, muy trabajador y minuciosamente informado, de gran experiencia y agudeza en el examen de las cuentas públicas, y en suma con capacidades en todo sentido adecuadas para implantar método y orden en la recaudación y gasto de los ingresos públicos. Por desgracia, este ministro abrazó todos los prejuicios del sistema mercantil, por naturaleza y esencia un sistema de restricción y regulación, y que por ello tenía que resultar atractivo para un hombre laborioso y emprendedor, acostumbrado a manejar los distintos departamentos de la administración pública y a establecer los controles y comprobaciones necesarios para situar a cada uno en su correspondiente esfera. Intentó regular la industria y el comercio de un gran país según el mismo modelo de las secciones de una oficina pública; y en vez de permitir que cada persona persiguiera su propio interés a su manera —según la norma liberal de igualdad, libertad y justicia— otorgó a determinadas ramas de la actividad unos privilegios extraordinarios y sometió a otras a notables restricciones. No sólo estaba dispuesto, como otros ministros europeos, a estimular más la actividad de las ciudades que la del campo, sino que para sostener a la actividad urbana estaba dispuesto a deprimir y hundir a la rural. Con objeto de abaratar los alimentos para los habitantes de las ciudades, e incentivar así la industria y el comercio exterior, prohibió totalmente la exportación de cereales, y así excluyó a los habitantes del campo de todo mercado exterior para la parte de lejos más importante de su producción. Esta prohibición, junto con las limitaciones impuestas por las antiguas leyes provinciales de Francia sobre el transporte de cereales entre provincias, y los arbitrarios y degradantes tributos cobrados a los agricultores en casi todas las provincias, desanimó y deprimió a la agricultura del país hasta un nivel muy por debajo del que naturalmente habría alcanzado dado su suelo tan fértil y su clima tan bonancible. Esta situación de desaliento y penuria existía más o menos en todo el país, y numerosas investigaciones fueron llevadas a cabo acerca de sus posibles causas. Una de esas causas resultó ser la preferencia otorgada por las instituciones del Sr. Colbert a la actividad de las ciudades sobre la del campo.


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